Visita a Canfranc (2014)

Una visita obligada para cualquier buen aficionado a los trenes, es la estación internacional de Canfranc (www.canfranc.es). No es la primera vez que voy, y esta vez, en julio de 2014, tuve una sensación mezcla de alegría y tristeza. Alegría porque por fin se está haciendo algo con ella, que no sea dejar que el duro clima pirenaico la devore, pero tristeza por verla en obras, desarmada y desprovista de su encanto histórico.

No tengo ninguna duda que las obras le darán una nueva belleza al edificio, y una nueva funcionalidad, y sobre todo evitará el abandono, pero en cualquier reforma se pierde algo del encanto original.

Anteriormente la visité en 2002, abandonada, detenida en el tiempo. Al pasear por sus andenes, viajabas años atrás, y la imaginación te hacia recordar aquellos trenes de vapor por el lado español, o eléctricos por el lado francés.

En esta visita, comprobé que el cambio de titularidad del edificio le ha sentado bien. El edificio fue vendido por ADIF, al Gobierno de Aragón, por la simbólica cantidad de 300.000 euros, y digo simbólica dadas las impresionantes dimensiones del edificio, de 241 metros de longitud. El nuevo propietario se ha puesto manos a la obra, y ya luce un nuevo tejado, esta vez de Zinc, en lugar de pizarra, más resistente que el original a las duras condiciones climáticas del Pirineo, y con algo más de altura, que en la cúpula central que cubre el vestíbulo llega a un metro más. Esto ayuda a que las nieves no se acumulen tanto en el tejado y evitar cargas. La verdad es que ese metro de más pasa desapercibido a simple vista.

Detalle de las distintas reformas en la techumbre de la estación.

Detalle de las distintas reformas en la techumbre de la estación: Se observa las cuatro torres acristaladas en los vértices de cada una de las tres cúpulas de la estación; unas chimeneas nuevas en el centro de las cúpulas de los extremos, y una especie de quilla que recorre la parte más alta de todo el tejado.

Existe un servicio de visitas guiadas al edificio, y a la estación en general, gestionado por el ayuntamiento de Canfranc, donde explican pellizcos de historia. Pellizcos porque sobre esta estación se han escrito muchos libros, y resumir su historia en un par de horas de visita, es imposible.

Estado restaurado del techo desde el interior del vestíbulo principal

Estado restaurado del techo desde el interior del vestíbulo principal

En la visita, accedemos al vestíbulo de la estación por el subterráneo que pasa por debajo de las vías de ancho ibérico. Este paso subterráneo está construido con materiales de lujo, mármol para el suelo, y azulejos  para las paredes. Iluminado con luz eléctrica, lo cual no era lo habitual por aquella época, (la luz eléctrica llegó al pueblo con la construcción de la estación).

Estado actual de los escudos de España y Francia en el interior del vestíbulo. Sobre el escudo francés (a la derecha) se observan los andamios.

Estado actual de los escudos de España y Francia en el interior del vestíbulo. Actualmente la restauración se centra en el escudo francés (a la derecha) que se encuentra rodeado de andamios.

Qué decir sobre el vestíbulo. Majestuoso para la época. Con el escudo de la República francesa en el lado norte, y el escudo de España en el lado sur. Por seguridad nos obligan a llevar casco, por las obras.

No es oro todo lo que reluce

Sin lugar a dudas la estación ha visto la luz con este cambio de dueño. Pero sólo el edificio de la estación. El resto, sigue en propiedad de ADIF y no tiene intención de vender. Hay hangares repletos de material ferroviario, que bien podrían formar parte de un museo. Hay un puente giratorio, que restaurándolo, seguro que sería foco de visitas.

Lamentable estado de uno de los coches abandonado situado detrás del eficicio de la estación junto a un hangar. Este vagón, construido y madera y naranja en origen, está quedando integrado con la naturaleza, ya que la maleza ha crecido en sus bajos y ha entrado en el interior

Lamentable estado de uno de los coches abandonado situado detrás del eficicio de la estación junto a un hangar. Este vagón, construido y madera y naranja en origen, está quedando integrado con la naturaleza, ya que la maleza ha crecido en sus bajos y ha entrado en el interior

ADIF no sólo no vende el material existente en la estación, sino que además lo tiene abandonado. No permite su visita, y multa a cualquiera que merodee por las vías.

Puente giratorio abandonado. Los hangares al fondo, han soportado bastante bien el paso del tiempo, y no parecen tener problemas graves en su tejado.

Puente giratorio abandonado. Los hangares al fondo, han soportado bastante bien el paso del tiempo, y no parecen tener problemas graves en su tejado.

Desde las distintas administraciones aragonesas se sigue insistiendo para que AIDF venda, y el objetivo será un impresionante museo en un lugar perfecto para ello. Dicen que los aragoneses somos cabezotas. Es hora de demostrarlo.

Un pellizco de historia

Su construcción ya fue una gran obra de ingeniería. Esta estación será la fachada a Europa de España, por lo que no se escatimó en su construcción. Fue el primer edificio en España construido con hormigón armado. Está preparado para aguantar seísmos, y su interior se decoró con los mejores materiales de la época. Por no decir la impresionante obra que se necesitó para preparar el terreno en el que se asentaba la estación, un valle glaciar pirenaico, recorrido por el río Aragón, al que hubo que desviar y canalizar por un nuevo recorrido.

El edificio servía de frontera, ya que uno de sus lados era considerado como territorio francés y para “cruzar la frontera” había que pasar a las dependencias del edificio, cambiar divisas, control de equipajes, y al otro lado ya estabas en España.

Con la ocupación nazi de Francia, llegó a ondear la bandera nazi en el lado francés. Canfranc se convertiría en frontera entre la España de Franco, y la Alemania de Hitler. Durante este periodo la estación, y la comarca a mayor escala, se convertiría en un nido de espías que trabajaban para los aliados. Es conocido, y hay documentales sobre ello, el triángulo espiatorio que formaban las ciudades de Canfranc, Zaragoza y San Sebastián. Por Canfranc pasó el Wolframio español que Hitler usaba para blindar sus tanques, y el oro nazi, robado a los judíos, con el que Alemania pagaba por el Wolframio. Muchos judíos pasaban la frontera para huir de los campos de concentración, que recibían ayuda del Ángel de Budapest.

Sin duda esta época es históricamente hablando, la más rica de la estación, de la que sin duda se podrían hacer películas.

Ya terminada la guerra, llegó en fin de la estación provocado por un accidente en el lado francés que cortó el acceso debido a que Francia nunca llegó a reparar el puente, y ello llevaría al declive de la estación y posterior abandono. Sobre este accidente ya escribí un artículo: “Último tren a Canfranc”.

 

Esta entrada fue publicada en Tren real y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.